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Resiliencia
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junio 14, 2020
El riesgo como punto de partida, no como una ocurrencia tardía
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junio 14, 2020

El riesgo como punto de partida, no como una ocurrencia tardía


Resiliencia

El riesgo como punto de partida, no como una ocurrencia tardía

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junio 14, 2020

 
 

Las rentabilidades espectaculares dan muy buenos titulares, al igual que los cataclismos en los mercados, como los provocados por la pandemia de COVID-19 o la crisis financiera de 2008-2009.  Sin embargo, rara vez leemos casos de estrategias resilientes que consiguen gestionar la volatilidad y, al mismo tiempo, ofrecer rentabilidades competitivas. Sin embargo, gestionar la volatilidad es una de las claves para sobrevivir a un desplome de los mercados.

La mayoría de los gestores utilizan un índice de referencia para evaluar sus rentabilidades. Bastantes menos determinan una referencia centrándose en la volatilidad. Nosotros somos uno de los pocos que lo hacemos: nuestro proceso de inversión comienza con el riesgo. En función de las preferencias de los clientes, especificamos un rango de volatilidad objetivo (por ejemplo, del 4% al 10%) en el que nos marcamos mantener la volatilidad de la estrategia1.

El vínculo entre una volatilidad objetivo y ratios de Sharpe más elevadas

Los estudios muestran que la volatilidad guarda una correlación negativa con el rendimiento de la renta variable. Así pues, resulta lógico asignar activos a instrumentos de menor riesgo cuando la volatilidad es alta o evoluciona al alza y a instrumentos más arriesgados cuando la volatilidad es menor o evoluciona a la baja2. De hecho, los datos respaldan que los gestores que actúan de este modo a menudo registran una ratio de Sharpe superior3, que mide el volumen de rentabilidad generada en vista del riesgo asumido4.

Nuestras carteras multiactivo las conforma una combinación de acciones, renta fija, pagarés vinculados a la renta variable y efectivo. Esta flexibilidad para diversificar entre clases de activos es esencial para gestionar el riesgo.

De hecho, los análisis muestran que la renta variable global comienza a evolucionar en paralelo en mercados tensionados5. Por tanto, los gestores de estrategias equity-only no tienen otra opción que reasignar activos entre sus posiciones de renta variable y efectivo, lo cual para numerosos analistas no es más que “cambiar de sitio las sillas de la cubierta del Titanic”. Un gestor multiactivo, sin embargo, cuenta con múltiples clases de activos que pueden reorganizarse para gestionar el riesgo.

Un ejercicio prospectivo

Anticiparse a la volatilidad es el sello de identidad de nuestro enfoque de inversión. Analizamos continuamente las condiciones macroeconómicas y geopolíticas en todo el mundo a fin de identificar posibles fuentes de riesgo. Nuestro objetivo es ajustar las exposiciones de la cartera antes de que llegue la volatilidad.

Empleamos la asignación de la cartera a renta variable como factor principal para ajustar su exposición al riesgo. Cuando auguramos que algún acontecimiento —como unas elecciones, inestabilidad política o cambios de las políticas monetarias— va a provocar un alza de la volatilidad en el mercado, solemos reducir la exposición a renta variable. Por otra parte, cuando las condiciones del mercado se normalizan, restauramos la asignación a renta variable en un rango normal, generalmente, del 50% al 70%6. El Gráfico 1 muestra cómo hemos ajustado la exposición a renta variable adelantándonos a diversos acontecimientos globales en los dos últimos años. 

 
 
 
GRÁFICO 1: Ajustamos la exposición a renta variable según prevemos cambios en la volatilidad
 

Fuente: Cartera representativa de GBaR, MSIM, DataStream, 30 de abril de 2020. Puede cambiar a diario. Se facilita con fines meramente informativos y no debe considerarse una recomendación para comprar o vender valores de las clases de activos mencionados. Cada cartera puede ser diferente, ya que cada una cuenta con directrices y restricciones de inversión específicas. Por tanto, los resultados individuales podrían variar. La información que se muestra en este documento es complementaria de la presentación global de Global Balanced Risk Control Commingled Composite.

 
 

Un buen ejemplo

A principios de 2020, con el fin de facilitar la gestión de la volatilidad durante la pandemia de COVID-19 y el cierre sin precedentes de la economía global, redujimos la asignación a renta variable de nuestra cartera principal, que presenta una banda de rentabilidad objetivo de entre el 4% y el 10%. Esta reducción constó de dos fases: en primer lugar, desde finales de febrero hasta comienzos de marzo, redujimos la exposición a renta variable desde el 55% al 29,5%, posición que mantuvimos, al seguir elevada la volatilidad; en segundo lugar, en febrero habíamos implementado una estrategia de cobertura mejorada frente al riesgo de cola, incorporando el uso de opciones. Por ejemplo, el 23 de marzo, nuestra exposición a renta variable física seguía siendo del 29,5%, pero, al tener en cuenta la exposición sintética por opciones de compra, la exposición total efectiva de la cartera a renta variable era del 17,5%, extremo que contribuía a seguir mitigando el impacto de la volatilidad extrema propia del desplome.

En lo relativo al impacto de nuestra estrategia de cobertura frente al riesgo de cola, en el año hasta el 30 de abril de 2020, el índice MSCI AC World (EUR) se desplomó cerca del 11%, lo cual contrasta con la evolución de nuestra cartera principal, que tan solo perdió algo más del 4%7.

Reflexión final:  La ventaja psicológica de gestionar la volatilidad

La pandemia de COVID-19, aunque de escala y alcance sin precedentes, es solo uno de los numerosos acontecimientos que pueden plantear riesgos de inversión a lo largo del tiempo. Aunque no existen garantías de que la estrategia vaya a alcanzar su objetivo de volatilidad, las estrategias resilientes que tienen como objetivo mantener la volatilidad en una banda preestablecida resultarán atractivas para aquellos inversores a los que convenza la idea de una gestión del riesgo continua basada en análisis. Dada su aversión a la volatilidad, puede que los inversores acaudalados, en particular, se muestren dispuestos a sacrificar cierto potencial alcista para tratar de moderar los retrocesos significativos.

 

1 La volatilidad es una medida estadística de la dispersión de las rentabilidades de un valor o un índice de mercado determinados. El equipo Global Balanced Risk Control (GBaR) mide la volatilidad de manera prospectiva empleando el sistema de gestión de riesgos propio del gestor. El objetivo de volatilidad es un rango orientativo. No existe ninguna garantía de que vayan a alcanzarse estos objetivos.

2 Lazard, Dynamic Volatility Targeting, 2017.

3 El ratio de Sharpe es una medida ajustada por el riesgo que se calcula como la relación entre el excedente de rentabilidad y la desviación típica. El ratio de Sharpe determina la recompensa por unidad de riesgo. Cuanto más alto sea el ratio de Sharpe, mejor será la rentabilidad histórica ajustada por el riesgo.

4 Journal of Portfolio Management, The Impact of Volatility Targeting, otoño de 2018.

5 Vanguard, Dynamic correlations: The implications for portfolio construction, abril de 2012.

6 Esto representa el modo en que el equipo de gestión de carteras suele implementar su proceso de inversión en condiciones de mercado normales. No existe ninguna garantía de que vayan a alcanzarse estos objetivos.

7 Global Balanced Risk Control Fund of Funds es el fondo registrado más grande del equipo GBaR. La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de resultados futuros. La rentabilidad puede aumentar o disminuir como consecuencia de las fluctuaciones de las divisas. Los datos de rentabilidad se calculan según al valor liquidativo al inicio y al final del periodo, una vez descontadas las comisiones y en euros y no tienen en cuenta las comisiones y los costes soportados por la emisión y el reembolso de participaciones. La fuente de todas las cifras de rentabilidad y los datos de los índices es Morgan Stanley Investment Management. El equipo de inversión no se fija como objetivo un índice de referencia al gestionar la cartera.

 
 

Consideraciones sobre riesgos

La diversificación no le protege frente a pérdidas en un mercado concreto, aunque le permite repartir el riesgo entre varias clases de activos.

No existe garantía de que la estrategia vaya a alcanzar su objetivo de inversión. Las carteras están expuestas al riesgo de mercado, que es la posibilidad de que los valores de mercado de los títulos de la cartera bajen y que, por consiguiente, el valor de las acciones de la cartera sea inferior al que usted pagó por ellas. Los valores de mercado pueden cambiar a diario por acontecimientos económicos y de otro tipo (por ejemplo, catástrofes naturales, crisis sanitarias, atentados terroristas, conflictos y disturbios) que afecten a mercados, países, compañías o gobiernos. Resulta difícil predecir el momento en que se producirán tales acontecimientos, así como su duración y sus posibles efectos adversos (por ejemplo, para la liquidez de las carteras). En consecuencia, su inversión en esta cartera podrá comportar pérdidas. Tenga en cuenta que esta estrategia puede estar sujeta a determinados riesgos adicionales. Existe el riesgo de que la metodología de asignación de activos y los supuestos del asesor con respecto a las carteras subyacentes sean incorrectos a la luz de las condiciones reales del mercado, por lo que la cartera podría no alcanzar su objetivo de inversión. Las cotizaciones también suelen presentar volatilidad y existe una posibilidad significativa de pérdida. Las inversiones de la cartera en pagarés vinculados a materias primas implican riesgos sustanciales, incluido el riesgo de perder una parte significativa del valor de su capital principal. Además de los riesgos relacionados con las materias primas, estas inversiones pueden estar sujetas a otros riesgos específicos, como el riesgo de pérdida de intereses y del capital principal, la ausencia de un mercado secundario y el riesgo de mayor volatilidad, los cuales no afectan a los títulos tradicionales de renta variable y de renta fija. Las fluctuaciones de las divisas podrían anular las ganancias por inversiones o acentuar las pérdidas por inversiones. Los títulos de renta fija están sujetos a la capacidad del emisor de realizar puntualmente los pagos del capital principal y los intereses (riesgo de crédito), a las variaciones de los tipos de interés (riesgo de tipos de interés), a la solvencia del emisor y a la liquidez del mercado en general (riesgo de mercado). En un entorno de subidas de los tipos de interés, los precios de los bonos pueden caer y dar lugar a periodos de volatilidad y a aumentos de los reembolsos en las carteras. En un entorno de caídas de los tipos de interés, la cartera puede generar menos ingresos. En general, los valores de los títulos de renta variable también fluctúan en respuesta a actividades propias de una compañía. Las inversiones en mercados extranjeros comportan riesgos específicos, como, por ejemplo, de divisa, políticos, económicos y de mercado.  Las acciones de compañías de pequeña capitalización entrañan riesgos específicos, como una limitación de las líneas de productos, los mercados y los recursos financieros y una volatilidad de mercado mayor que los títulos de compañías más grandes y consolidadas. Los riesgos de invertir en países de mercados emergentes son mayores que los riesgos asociados a inversiones en mercados desarrollados extranjeros. Las participaciones de los fondos cotizados entrañan muchos de los mismos riesgos que las inversiones directas en acciones ordinarias o bonos y su valor de mercado fluctuará a medida que varíe el valor del índice subyacente. Al invertir en fondos cotizados y otros fondos de inversión, la cartera absorbe tanto sus propios gastos como los de los fondos cotizados y los fondos de inversión en los que invierte. La oferta y la demanda de fondos cotizados y de fondos de inversión pueden no estar correlacionadas con las de los títulos subyacentes. Los instrumentos derivados pueden ser ilíquidos, podrían incrementar las pérdidas de forma desproporcionada e imprimir un efecto negativo potencialmente amplio en la rentabilidad de la cartera. El uso de apalancamiento puede incrementar la volatilidad de la cartera.

 
andrew.harmstone
Managing Director
Global Balanced Risk Control Team
 
 
 
 

DEFINICIONES

La ratio de Sharpe es una medida ajustada por el riesgo que se calcula como la relación entre el excedente de rentabilidad y la desviación típica. La ratio de Sharpe determina la recompensa por unidad de riesgo. Cuanto más alta sea la ratio de Sharpe, mejor será la rentabilidad histórica ajustada por el riesgo.

INFORMACIÓN IMPORTANTE

Los puntos de vista y las opiniones pertenecen al autor en la fecha de publicación, podrán variar en cualquier momento debido a las condiciones del mercado o económicas y podrían no llegar a materializarse. Además, tales puntos de vista no se actualizarán o revisarán de otro modo para recoger la información disponible, las circunstancias existentes o los cambios que se produzcan después de la fecha de publicación. Los puntos de vista expresados no reflejan los de todos los gestores de carteras de Morgan Stanley Investment Management (MSIM) ni los de la compañía en conjunto y podrían no plasmarse en todos los productos y las estrategias que ofrece.

Las previsiones y/o las estimaciones que se facilitan en este documento pueden variar y no llegar a materializarse. La información relativa a rentabilidades de mercado previstas y perspectivas de mercado se basa en los estudios, los análisis y las opiniones de los autores. Estas conclusiones son de naturaleza especulativa, pueden no llegar a producirse y no pretenden predecir la rentabilidad futura de ningún producto concreto de Morgan Stanley Investment Management.

Salvo que se indique lo contrario, los puntos de vista y las opiniones que se recogen en este documento corresponden a los del equipo de gestión de carteras y se basan en el estado de los asuntos tratados en el momento de su redacción y no en fechas posteriores; tales puntos de vista y opiniones no se actualizarán ni se revisarán de otro modo para recoger información disponible, las circunstancias existentes o los cambios que se produzcan después de la fecha de publicación.

Algunos de los datos que aquí se incluyen se basan en información obtenida de terceros considerados fiables. Sin embargo, no hemos verificado dicha información, por lo que no formulamos declaración alguna con respecto a su precisión o su integridad.

Este documento es una comunicación general que no es imparcial y que se ha elaborado exclusivamente a efectos ilustrativos y formativos y no constituye una oferta ni una recomendación para comprar o vender títulos concretos ni para adoptar una estrategia de inversión determinada. La información que figura en este documento no se ha elaborado atendiendo a las circunstancias particulares de ningún cliente y no constituye asesoramiento de inversión ni debe interpretarse en forma alguna como asesoramiento fiscal, contable, jurídico o regulatorio. Por consiguiente, antes de tomar una decisión de inversión, los inversores deben consultar a un asesor jurídico y financiero independiente para que les informe, entre otros aspectos, de las consecuencias fiscales de dicha inversión.

La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros. Los diagramas y los gráficos que se recogen en este documento se proporcionan con fines meramente ilustrativos.

Esta comunicación no es un producto del departamento de análisis de Morgan Stanley y no debe considerarse una recomendación basada en análisis. La información recogida en este documento no se ha elaborado de conformidad con los requisitos legales establecidos para promover la independencia de los análisis de inversiones y no está sujeta a ninguna prohibición de negociación antes de la difusión de análisis de inversiones.

Este comentario se dirige exclusivamente a personas que residen en jurisdicciones donde la distribución o la disponibilidad de la información que aquí se recoge no vulneran las leyes o los reglamentos locales y solo se distribuirá entre estas personas.

No existen garantías de que una estrategia de inversión vaya a funcionar en todas las condiciones de mercado, por lo que cada inversor debe evaluar su capacidad para invertir a largo plazo, especialmente, en periodos de retrocesos en el mercado. Antes de invertir, los inversores deben consultar minuciosamente el documento de oferta correspondiente del producto.

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