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Historias de la esfera emergente
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enero 12, 2021

Diez tendencias principales para 2021

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Diez tendencias principales para 2021


Historias de la esfera emergente

Diez tendencias principales para 2021

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enero 12, 2021

 
 

Desde el inicio de la pandemia, percibíamos que la probabilidad de que la COVID-19 "lo cambiara todo" era mucho menor que la posibilidad de que fuera más de lo mismo. Y así ha sido, pues se han intensificado algunas tendencias que ya estaban en curso, principalmente, la potenciación del peso del sector público en la economía y la adopción de la tecnología digital. Según avancen estas tendencias, el resultado bien podría ser un giro radical en el perfil de los ganadores y los perdedores de los mercados globales. En muchos aspectos, nuestras diez tendencias principales para 2021 parecen un fiel reflejo de 2020.

 
 

 

UNA ECONOMÍA AL ALZA Y MERCADOS EMPAÑADOS

En 2020, la economía global se contrajo un 4%, registrando el peor retroceso desde la II Guerra Mundial. Aun así, la renta variable subió un 14% a escala global1. ¿Cuál es la razón de este inaudito auge de los mercados en plena recesión? Son tres los principales motivos. Desde el primer momento, los gobiernos y los bancos centrales desplegaron ingentes estímulos inesperados para mantener viva la economía. Los inversores no tardaron en ver la pandemia como una tormenta pasajera, no como una sacudida de larga duración propia de las crisis financieras. Al quedarse las personas en sus casas, el gasto cayó, el ahorro aumentó y buena parte de ese mayor ahorro se destinó a los mercados2, de ahí el extraño fenómeno de que asistiéramos a un crecimiento histórico de los mercados en pleno desplome inaudito de la economía.

¿Qué sucederá ahora? Las previsiones de consenso indican que los analistas esperan que la economía y los mercados repunten en 2021, si bien los factores que elevaron los mercados el pasado año resultan insostenibles. Es probable que prosigan las campañas de estímulo, pero para nada a los niveles históricos de gasto y aumento de la masa monetaria que vimos en 2020. Las valoraciones, que han regresado a máximos históricos, ya descuentan el final de la pandemia. En vista de que ya ha comenzado la administración de las vacunas y que los gobiernos se muestran reacios a volver a imponer confinamientos, es probable que los ahorros desciendan a medida que las personas se atrevan a volver a salir a las peluquerías y los gimnasios. El resultado podría ser que este año sea lo opuesto al pasado: que los mercados evolucionen de forma lateral en plena recuperación económica.

LA INFLACIÓN DEJA ATRÁS SUS MÍNIMOS

La inflación de los precios al consumo lleva largo tiempo sin variaciones y los responsables de política han llegado a suponer que se ha anulado por completo, no que se encuentra en pausa. Sin embargo, los factores que restringieron los precios al consumo están cediendo, uno por uno. El crecimiento de la población global en edad de trabajar se tornó negativo alrededor de 2005 y un descenso de la mano de obra tiende a elevar los salarios3. El crecimiento del comercio global empezó a caer tras la crisis de 2008, mermando la competencia4. El descenso de la productividad está elevando los costes para las empresas, lo cual agrava la presión al alza sobre los precios al consumo.

Esa era la situación cuando estalló la pandemia. Los responsables de política comenzaron a imprimir y prestar dinero a un ritmo récord, seguros de proceder de ese modo sin reavivar la inflación. A fin de cuentas, lleva muerta décadas, ¿no? Creemos que tan solo se encuentra en pausa y es posible que la despierten nuestras “cuatro D”. La despoblación, la desglobalización y el descenso de la productividad están suponiendo presiones al alza para los precios al consumo y, en este entorno, un rápido ascenso de la deuda podría ser la sacudida que despierte a la bestia.

 
 
 
GRÁFICO 1: No es probable que los estímulos continúen a ritmo récord
Estimaciones de estímulos totales de gobiernos y bancos centrales en respuesta a la crisis (% del PIB)
 

Fuente: MSIM, FMI, UBS. Se incluyen datos del FMI de estímulos públicos presupuestados, estímulos públicos no recogidos en presupuestos (avales a préstamos corporativos) de UBS y estímulos de bancos centrales de UBS. La cifra agregada de mercados desarrollados se calcula empleando la mediana de Nueva Zelanda, Australia, Corea del Sur, Japón, República Checa, Suiza, Reino Unido, zona euro, Canadá y Estados Unidos. La cifra agregada de mercados emergentes se calcula empleando la mediana de Colombia, Sudáfrica, Turquía, Brasil, México, China, India, Vietnam, Filipinas e Indonesia.

 
 

LA PROTECCIÓN DE LA VIVIENDA

El auge de la vivienda en el sombrío 2020 fue tan inquietante para muchos como la evolución al alza de las bolsas, si bien hay una gran diferencia. Es más probable que los precios de la vivienda suban a partir de ahora. Por una parte, las expectativas inflacionarias están subiendo y los inversores están virando hacia activos que se perciben como protección adecuada frente a la inflación, por ejemplo, el oro, la plata, el bitcoin y los inmuebles.

El auge inmobiliario fue sorprendentemente generalizado, pues los precios se elevaron en casi todos los países desarrollados a su punto álgido y en Estados Unidos dicha evolución impulsó el precio mediano de las viviendas existentes por encima de los 300.000 USD por primera vez5. La dinámica de los precios de los inmuebles varía considerablemente por países, naturalmente, pero hay razones para creer que el auge puede prolongarse durante 2021.

El 90% de los bancos centrales de todo el mundo han reducido los tipos a corto plazo hasta mínimos históricos, lo cual ha llevado los tipos hipotecarios a 30 años a niveles inauditos —inferiores al 3% en Estados Unidos y cotas incluso menores en Europa6—. Si bien la probable subida de los tipos de interés a largo plazo podría también impulsar los tipos hipotecarios, es probable que este año permanezcan próximos a mínimos históricos.

En cuanto a la oferta, la construcción de viviendas cayó tras la crisis financiera global de 2008, lo cual llevó las existencias a mínimos cuando estalló la pandemia. En Estados Unidos, las existencias de viviendas unifamiliares construidas disponibles para la venta se encuentran en un mínimo histórico, con respecto a la población adulta7. Es probable que la presión que supone la demanda de familias jóvenes hartas de vivir en espacios angostos persista incluso después de la pandemia.

EL DINERO FÁCIL LLEGA A SU FIN

Desde comienzos de la década de 1980, cuando los bancos centrales empezaron a ganarle la guerra a la inflación de los precios al consumo, han reducido paulatinamente el tipo medio a corto plazo desde un máximo del 13% al 2% de comienzos de 20208, rebajando ese nivel a la mitad durante la pandemia.

Si se permite que las personas se financien prácticamente gratis, tomarán dinero en préstamo para ganar más. El resultado de una política monetaria cada vez más laxa ha sido una significativa alza de la inflación de los precios de los activos. En 1980, el valor total de los activos financieros globales, incluidos bonos y acciones, equivalía al 110% del PIB global; en 2019, esa cifra era del 390%9. Actualmente, es incluso mayor tras la evolución alcista de 2020.

Es de esperar que, cuando se produzca, si acaso, el regreso de la inflación de los precios al consumo y esto lleve a los bancos centrales a volver a endurecer su política, esa evolución se modere. Es menos probable que ese endurecimiento llegue en primer lugar con unos tipos más altos que con una menor intervención en los mercados de crédito. Los 8 billones de USD de activos que los bancos centrales compraron el pasado año doblaron con creces la marca anterior, alcanzada en 2008, y multiplicaron por 40 el volumen comprado en 201910. Incluso un regreso parcial a la normalidad podría imprimir un efecto aleccionador en los mercados.

UN MUNDO POSTERIOR AL DÓLAR

Antes de Estados Unidos, solo cinco países han sido titulares de la divisa de reserva mundial si nos remontamos al siglo XV: Portugal, España, Países Bajos, Francia y Gran Bretaña. Esos reinados duraron, de media, 94 años11, mientras que el dólar estadounidense tiene ya 100 años. Su antigüedad era por sí sola suficiente razón para preguntarse por el futuro del dólar cuando comenzó la pandemia.

Al desplegar Estados Unidos recursos valorados en billones de dólares de gasto nuevo para mantener viva la economía, sus deudas con el resto del mundo se dispararon hasta el 67% de su producto, muy por encima del umbral del 50% que a menudo ha indicado la llegada de una crisis12. En el pasado, los imperios financieros, titulares de la codiciada moneda de reserva, a menudo decaían cuando el resto del mundo perdía la confianza en su capacidad de hacer frente a sus obligaciones.

Hasta ahora, los responsables de política estadounidenses consideraban inexpugnable su moneda, por falta de rivales serios. La confianza en el euro se vio mermada por las dudas acerca del displicente gobierno multinacional de Europa y la confianza en el renminbi se vio lastrada por la intervención de un estado soberano con un único partido. La gran sorpresa de 2020 fue la aparición de una criptomoneda sin estado como posible alternativa.13

La inversión más candente del año fue el bitcoin, que ganó terreno como reserva de valor (una opción digital frente al oro) y como medio de intercambio (una opción digital frente al dólar), tras el anuncio de importantes plataformas de pago en línea de que aceptarían pagos en bitcoins. Todavía abundan los escépticos, pero existe una probabilidad casi diez veces mayor de que los "millennials" posean criptomonedas que sus semejantes de la generación del "baby boom" y las generaciones más jóvenes se decantarán por esa moneda de reserva que planta cara al dólar14. Bien podría tratarse de un duelo digital.

LA REACTIVACIÓN DE LAS MATERIAS PRIMAS15

Los precios de las materias primas han caído de manera sostenida en términos reales desde que comenzaron los registros, en la década de 185016, pero el prolongado declive se alterna con décadas de auge. Puede que estemos entrando en una.

Dado que el gasto público amenaza con reavivar la inflación y debilitar el dólar, esos factores podrían contribuir a reactivar los precios de las materias primas tras una década de descensos. Si echamos la vista atrás al menos hasta 1980, comprobamos que el descenso del dólar tiende a impulsar los precios de las materias primas globales, desde el cobre hasta el trigo17. Y así ha sido: según el dólar empezó a debilitarse el pasado año, los precios de las materias primas comenzaron a subir.

Si bien la impresión de dinero ha impulsado al alza las valoraciones de todo tipo de activos, de acciones a bonos, pasando por el bitcoin, las materias primas son una excepción. En términos relativos, se muestran enormemente atractivas y ha caído hasta mínimos su peso tanto en los mercados de valores estadounidenses como en sus homólogos emergentes8. Además, la debilidad de los precios durante la década de 2010 se tradujo en una inversión moderada y caídas en la oferta en todos los casos, desde los campos de petróleo hasta las minas de cobre. Si combinamos un suministro escaso y un aumento de la demanda por la recuperación tras la pandemia, el resultado es una reactivación de los precios de las materias primas.

EL REGRESO DE LOS MERCADOS EMERGENTES

Cuando los precios de las materias primas suben, las numerosas economías emergentes que dependen de las exportaciones de dichos productos tienden a evolucionar adecuadamente. He ahí la primera de nuestras cuatro razones para esperar un regreso de los mercados emergentes, que salen de su peor década para las rentabilidades desde que comenzaron los registros, en la década de 193018.

Las exportaciones y las manufacturas están viendo reducido su peso en el conjunto de la economía global, lo cual dificulta cada vez más que las naciones emergentes sigan la antigua senda hacia la prosperidad de fabricar productos para su exportación. Sin embargo, unos pocos siguen asistiendo a un aumento de su peso en las exportaciones globales, con Vietnam y algunos de sus vecinos de Asia sudoriental y Polonia y países colindantes de Europa oriental a la cabeza19.

Los países emergentes solo suelen acometer reformas duras cuando no tienen más remedio y pocas crisis han sido más acuciantes que la causada por la pandemia. En comparación con sus homólogos desarrollados, los países emergentes no pueden permitirse desplegar tantos estímulos para aliviar los efectos de los confinamientos y no les queda otra opción que apretarse el cinturón de formas que les permitan elevar la productividad y el crecimiento en el futuro, si no en la actualidad. El resultado es una oleada de reformas proclives al mercado, que en gran medida se pasa por alto, desde India e Indonesia a Brasil, pasando por Arabia Saudí y Egipto.

La pandemia está acelerando la adopción de tecnología digital en todas partes, pero esta revolución está avanzando incluso más rápidamente en países emergentes que en países desarrollados y brindando al crecimiento económico un impulso proporcionalmente mayor20.

Hoy por hoy, Estados Unidos supone el 25% de la economía global y el 56% de la capitalización de mercado global; por su parte, los mercados emergentes concentran el 36% del PIB global y solo el 12% de la capitalización de mercado global10. La brecha de valoración entre Estados Unidos y la esfera emergente también se encuentra en máximos históricos8. Ante la perspectiva de mayor crecimiento de las economías emergentes con respecto a Estados Unidos, es posible que estos equilibrios extremos regresen a una situación más moderada.

EL REGRESO DE LOS MERCADOS EMERGENTES

Cuando los precios de las materias primas suben, las numerosas economías emergentes que dependen de las exportaciones de dichos productos tienden a evolucionar adecuadamente. He ahí la primera de nuestras cuatro razones para esperar un regreso de los mercados emergentes, que salen de su peor década para las rentabilidades desde que comenzaron los registros, en la década de 193016.

Las exportaciones y las manufacturas están viendo reducido su peso en el conjunto de la economía global, lo cual dificulta cada vez más que las naciones emergentes sigan la antigua senda hacia la prosperidad de fabricar productos para su exportación. Sin embargo, unos pocos siguen asistiendo a un aumento de su peso en las exportaciones globales, con Vietnam y algunos de sus vecinos de Asia sudoriental y Polonia y países colindantes de Europa oriental a la cabeza17.

Los países emergentes solo suelen acometer reformas duras cuando no tienen más remedio y pocas crisis han sido más acuciantes que la causada por la pandemia. En comparación con sus homólogos desarrollados, los países emergentes no pueden permitirse desplegar tantos estímulos para aliviar los efectos de los confinamientos y no les queda otra opción que apretarse el cinturón de formas que les permitan elevar la productividad y el crecimiento en el futuro, si no en la actualidad. El resultado es una oleada de reformas proclives al mercado, que en gran medida se pasa por alto, desde India e Indonesia a Brasil, pasando por Arabia Saudí y Egipto.

La pandemia está acelerando la adopción de tecnología digital en todas partes, pero esta revolución está avanzando incluso más rápidamente en países emergentes que en países desarrollados y brindando al crecimiento económico un impulso proporcionalmente mayor18.

Hoy por hoy, Estados Unidos supone el 25% de la economía global y el 56% de la capitalización de mercado global; por su parte, los mercados emergentes concentran el 36% del PIB global y solo el 12% de la capitalización de mercado global10. La brecha de valoración entre Estados Unidos y la esfera emergente también se encuentra en máximos históricos8. Ante la perspectiva de mayor crecimiento de las economías emergentes con respecto a Estados Unidos, es posible que estos equilibrios extremos regresen a una situación más moderada.

LA REVOLUCIÓN DIGITAL

La pandemia, como todos sabemos ya, está obligando a las personas a trabajar, jugar, estudiar y comprar a través de Internet, todo un impulso hacia la "vida cibernética" en todas sus formas. Pero ¿dónde es más probable que esta transformación impulse a economías y mercados?

Resulta en cierta medida sorprendente que algunos países menos desarrollados ya estén de modo prematuro bien desarrollados como sociedades de Internet, en parte, porque sus ciudadanos cuentan con menos líneas fijas y tiendas físicas, bancos, hospitales y escuelas. Al adoptar servicios digitales, no renuncian a nada que ya conocen o quieren. De las 30 economías más digitalizadas (según ingresos digitales como proporción del PIB), dieciséis son de mercados emergentes, con China, Corea del Sur, Indonesia y Colombia a la cabeza20.

En este grupo de treinta, en los países desarrollados, los ingresos digitales crecen a un ritmo ligeramente superior al que avanza el PIB nominal, pero, en los mercados emergentes, este ritmo es muy superior20. De media, en la esfera emergente, los ingresos digitales crecen un 11% al año, 4 puntos por encima del PIB nominal20. Aunque las tecnologías digitales están reduciendo el coste de iniciar y explotar negocios en todas partes, este proceso es más rápido allá donde la adopción de servicios digitales es más ágil, es decir, los mercados emergentes. Al contrarrestar el descenso global de la productividad, es probable que este impulso digital favorezca el regreso de los mercados emergentes.

EL AUGE DE LOS “CHALLENGERS”

A lo largo de la última década, en su mayoría, los inversores se han centrado solo en dos países, Estados Unidos y China, y un tipo de compañías, las gigantes tecnológicas. Esto está empezando a cambiar. El crecimiento mensual de usuarios activos de conocidas plataformas sociales gigantes se ha ralentizado a niveles inferiores al 10%, frente al 40% o cifras incluso mayores de comienzos de la década pasada21. Los gigantes del comercio electrónico de ambos países se han anotado ingentes ganancias en los últimos años, si bien la capitalización de mercado de sus rivales populares de menores dimensiones está creciendo a un ritmo cada vez mayor22. Es muy posible que algunos de estos partícipes más pequeños alcancen a sus homólogos de mayores dimensiones.

La lección del pasado es que las gigantes tecnológicas a menudo capacitan a sus sucesoras: IBM hizo que Microsoft fuera posible y, en la actualidad, numerosos gigantes de Internet son plataformas sobre las que prosperan numerosas startups. De Asia meridional a Sudamérica, están surgiendo rivales regionales en los ámbitos del comercio electrónico y las redes sociales, que alcanzan el éxito al captar el carácter local mejor que los gigantes estadounidenses o chinos.

NUEVOS HÁBITOS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LOS MEDIOS

No es ningún secreto que la pandemia ha resultado positiva para el ocio por Internet. Al cerrar los cines, el total de suscripciones de dos populares servicios de reproducción por Internet subió de 230 millones a 315 millones en 202023. La gran pregunta es si este giro en línea se ralentizará o seguirá adelante una vez pase la pandemia.

Una posible respuesta nos la da el destino de las que fueran antiguas formas de ocio en casa, igual de seguras frente a aglomeraciones infectadas. A igualdad de otros factores, no hay razón que impidiera que los canales tradicionales de televisión también ganaran popularidad durante el confinamiento.

Sin embargo, entre los estadounidenses, el prolongado descenso en el número de espectadores de televisión tradicional efectivamente se aceleró en 2020, con una caída del 16%24. Ese descenso hubiera sido más pronunciado si no tuviéramos en cuenta el incremento de los telespectadores de noticias que siguieron la enconada campaña de las presidenciales. Por tanto, no hay igualdad de otros factores. El ocio digital está acabando con las formas tradicionales y es probable que ese giro persista cuando la pandemia llegue a su fin.

 
 

Consideraciones sobre riesgos

No existe garantía de que una cartera vaya a alcanzar su objetivo de inversión. Las carteras están expuestas al riesgo de mercado, que es la posibilidad de que los valores de mercado de los títulos de la cartera bajen y que, por consiguiente, el valor de las acciones de la cartera sea inferior al que usted pagó por ellas. Los valores de mercado pueden cambiar a diario por acontecimientos económicos y de otro tipo (por ejemplo, catástrofes naturales, crisis sanitarias, atentados terroristas, conflictos y disturbios) que afecten a mercados, países, compañías o gobiernos. Resulta difícil predecir el momento en que se producirán tales acontecimientos, así como su duración y sus posibles efectos adversos (por ejemplo, para la liquidez de las carteras). En consecuencia, su inversión en esta cartera podrá comportar pérdidas. Tenga en cuenta que esta cartera puede estar sujeta a determinados riesgos adicionales. En general, los valores de los títulos de renta variable también fluctúan en respuesta a actividades propias de una compañía. Las inversiones en mercados extranjeros comportan riesgos específicos como, por ejemplo, de divisa, políticos, económicos y de mercado. Los riesgos de invertir en países de mercados emergentes son mayores que los riesgos asociados en general a inversiones en países desarrollados extranjeros. Las acciones de compañías de pequeña y mediana capitalización entrañan riesgos específicos, como una limitación de líneas de productos, mercados y recursos financieros y una volatilidad de mercado mayor que los títulos de compañías más grandes y consolidadas. Los instrumentos derivados pueden ser ilíquidos, podrían incrementar las pérdidas de forma desproporcionada e imprimir un efecto negativo potencialmente amplio en la rentabilidad de la cartera. Los títulos ilíquidos pueden ser más difíciles de vender y de valorar que los que cotizan en mercados organizados (riesgo de liquidez). Las carteras no diversificadas a menudo invierten en un número más reducido de emisores. En consecuencia, los cambios en la situación financiera o el valor de mercado de un solo emisor pueden causar una mayor volatilidad.

 
 

1 MSIM, Bloomberg, Factset, Haver. Datos a enero de 2021.
2 Consejo de la Reserva Federal, Haver. Diciembre de 2020.
3 Naciones Unidas, a 31 de diciembre de 2018.
4 MSIM, Banco Mundial, Haver Analytics. Previsiones del FMI.
5 MSIM, Haver. Datos a noviembre de 2020.
6 NDR, octubre de 2020; Citi, BCE, Federal Home Loan Mortgage Corporation, septiembre de 2020.
7 Applied Global Macro Research, 1 de octubre de 2020.
8 MSIM, Bloomberg, Factset, Haver. Datos a 31 de diciembre de 2020.
9 BPI, WFE, FMI, McKinsey.
10 MSIM, Bloomberg, Factset, Haver. Datos a diciembre de 2020.
11 EconomicReason.com, JP Morgan, HKMA, Erste Group.
12 Fondo Monetario Internacional (FMI) - “External Liabilities and Crises”. Datos estadounidenses del segundo trimestre de 2020.
13 Las criptomonedas, y en concreto, el Bitcoin, funcionan como una divisa descentralizada en un mercado peer to peer y sirven como solución de reserva o almacenamiento del valor que también se utiliza como medio de pago. No están respaldadas por todos los estados. Algunos gobiernos federales, estatales o extranjeros pueden restringir el uso e intercambio de criptomonedas. Las criptomonedas pueden experimentar una volatilidad muy alta. Las estrategias de Mercados Emergentes Globales de Morgan Stanley IM no invierten en criptomonedas.
14 Forbes, julio de 2020.
15 Los mercados de materias primas pueden fluctuar ampliamente debido a una gran variedad de factores incontrolables como la inflación, el clima, el malestar político, los actos de terrorismo, nuevas tecnologías e incluso rumores. Los inversores de materias primas deben poder soportar una pérdida total de su inversión. Las estrategias de Mercados Emergentes Globales de Morgan Stanley IM no invierten directamente en materias primas.
16 MSIM, Bloomberg, Factset, Global Insight. Datos a 31 de diciembre de 2020. El índice incluye todos los metales industriales, materias primas industriales, no alimentarias y agrícolas, y alimentos.
17 Índice CRB Commodity, MSIM, Bloomberg, Factset, Haver. A 31 de diciembre de 2020.
18 MSIM, Bloomberg, Factset, Haver. Datos a 31 de diciembre de 2019.
19 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. A 2019.
20 MSIM, FMI, Statista. Datos a noviembre de 2020.
21 Datos de la compañía.
22 The Economist, Reuters, a 31 de diciembre de 2020.
23 Bloomberg, tercer trimestre de 2020.
24 UBS, Nielsen NNTV, noviembre de 2020.

 


 

 

 
ruchir.sharma
Head of Emerging Markets and Chief Global Strategist
Global Emerging Markets Team
 

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Perspectivas para 2021 en 60 segundos: Ruchir Sharma - Emerging Markets Equity Team
 
Ruchir Sharma, estratega jefe global y responsable de Emerging Markets, nos cuenta cuáles son sus diez principales tendencias para 2021
 
 
 
 

DEFINICIONES

El producto interior bruto (PIB) es el valor monetario de todos los bienes terminados y los servicios producidos dentro de las fronteras de un país en un periodo específico. Incluye todo el consumo de los sectores privado y público, los desembolsos de las administraciones públicas, las inversiones y las exportaciones netas.

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Japón: En el caso de los inversores profesionales, este documento se facilita o se distribuye solo con fines informativos. En el caso de aquellas personas que no sean inversores profesionales, este documento se distribuye en relación con el negocio de Morgan Stanley Investment Management (Japan) Co., Ltd. (“MSIMJ”) con respecto a contratos de gestión discrecional de inversiones y contratos de asesoramiento de inversiones. Este documento no se concibe como una recomendación o una invitación para llevar a cabo operaciones ni ofrece ningún instrumento financiero concreto. En virtud de un contrato de gestión de inversiones, con respecto a la gestión de activos de un cliente, el cliente ordena políticas de gestión básicas por adelantado y encarga a MSIMJ que tome todas las decisiones de inversión con base en un análisis del valor de los títulos, entre otros factores, y MSIMJ acepta dicho encargo. El cliente deberá delegar en MSIMJ las facultades necesarias para realizar inversiones. MSIMJ ejerce las facultades delegadas con base en las decisiones de inversión de MSIMJ y el cliente se abstendrá de emitir instrucciones concretas. Todos los beneficios y las pérdidas de inversión pertenecen a los clientes; el capital principal no está garantizado. Antes de invertir, estudie los objetivos de inversión y la naturaleza de los riesgos. Se aplicará una comisión de asesoramiento de inversiones por contratos de asesoramiento de inversiones o contratos de gestión de inversiones, en proporción al plazo del contrato y en función de la cantidad de activos objeto del contrato, multiplicada por cierto tipo (como máximo, del 2,20% anual, impuestos incluidos). En el caso de algunas estrategias, puede aplicarse una comisión de contingencia, además de la comisión que se menciona anteriormente. También puede incurrirse en gastos indirectos, como comisiones de intermediación de valores registrados. Dado que estos gastos y comisiones varían en función del contrato y otros factores, MSIMJ no puede indicar los tipos, los límites máximos, etc. por adelantado. Todos los clientes deben leer minuciosamente los documentos que se facilitan antes de la suscripción de un contrato antes de formalizarlo. Este documento lo distribuye en Japón MSIMJ, sociedad inscrita con el número 410 (Dirección de la oficina financiera local de Kanto [sociedades de instrumentos financieros]), afiliación: Japan Securities Dealers Association, Investment Trusts Association, Japan, Japan Investment Advisers Association y Type II Financial Instruments Firms Association.

FORMACIÓN IMPORTANTE

EMEA: Esta comunicación comercial la emite MSIM Fund Management (Ireland) Limited. MSIM Fund Management (Ireland) Limited está regulada por el Banco Central de Irlanda. MSIM Fund Management (Ireland) Limited está constituida en Irlanda como sociedad de responsabilidad limitada con el número de registro 616661 y tiene su domicilio social en The Observatory, 7-11 Sir John Rogerson's Quay, Dublín 2, D02 VC42 (Irlanda).

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La información incluida en esta comunicación no constituye una recomendación basada en análisis ni “análisis de inversiones” y se considera una “comunicación comercial” de conformidad con las disposiciones reglamentarias europeas o suizas aplicables. Esto significa que esta comunicación comercial (a) no se ha elaborado de conformidad con los requisitos legales establecidos para promover la independencia del análisis de inversiones y (b) no está sujeta a ninguna prohibición de contratación antes de la difusión del análisis de inversiones.

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