Insight Article Desktop Banner
 
 
Artículo de opinión
  •  
June 19, 2020
La gestión activa en renta fija: ahora más que nunca
Insight Video Mobile Banner
 
June 19, 2020

La gestión activa en renta fija: ahora más que nunca


Artículo de opinión

La gestión activa en renta fija: ahora más que nunca

Share Icon

June 19, 2020

 
 

Las estrategias de renta fija global que gestionan activamente el posicionamiento en duración, sectores, crédito y curva de rentabilidades son más importantes que nunca dado el entorno de bajas rentabilidades que ha dejado la pandemia; mantener una actitud pasiva puede llevar a perder oportunidades e incurrir en posibles pérdidas.

 
 

Está produciéndose un cambio fundamental en la renta fija. Los bancos centrales de todo el mundo han respondido a los efectos económicos de la COVID-19 llevando los tipos de interés al entorno de cero en numerosos países y alcanzando cotas negativas en otros. Como es de entender, esto ha llevado a los inversores a preguntarse si los bonos son elementos de diversificación útiles de las carteras, en especial, ante el escaso margen para caer que tienen sus rentabilidades.

Nuestra solución es relativamente sencilla: nos centramos en generar alfa en las carteras mediante una gestión  activa. Nuestro enfoque contrasta con el de estrategias pasivas con restricciones que se basan únicamente en el descenso de los tipos de interés o beta. No creemos que las estrategias pasivas dependientes de la beta vayan a ofrecer buenos resultados ni en el entorno actual ni ante una subida futura de los tipos. Consideramos que los inversores deben plantearse contar solo con gestores activos realmente comprometidos.

La pandemia provocó una crisis financiera seguida por una explosión de respuestas desde el frente de las políticas monetaria u fiscal que exigen una nueva concepción de cómo se despliega la renta fija en una cartera. Como inversores, debemos gestionar activamente las repercusiones económicas y de política de la crisis más reciente y, según nuestra dilatada experiencia, aplicamos un marco de crisis directo para tratar de prever la respuesta de los activos financieros, como sigue:

  1. Las políticas de los bancos centrales han pasado a respaldar activos financieros específicos sometidos a presión, con un objetivo principal de moderar las condiciones financieras
  2. Identificamos los activos que reciben el apoyo más sólido y compramos aquellos que más pueden beneficiarse del respaldo que brindan las políticas desplegadas y de los gobiernos.
  3. Lo más importante es que creemos firmemente que "nunca es diferente esta vez", en el sentido de que los responsables de política siempre están dispuestos a aumentar el apoyo a los activos, según se necesite, para velar por una recuperación de los precios.
     

Se trata de nuestro manual para crisis, directrices brutas que seguimos al tratar de prever el rendimiento del mercado en los meses, quizá años, posteriores a una crisis. En resumidas cuentas, los responsables de política actúan para crear en la práctica un "cortafuegos" que contribuya a prevenir que el abrupto descenso de la liquidez se convierta en un infierno de insolvencia.

Desde el punto de vista de la inversión, esto nos lleva a pensar qué activos pueden rendir mejor y cuáles pueden quedar rezagados. Este es, en última instancia, el quid de la cuestión. Pensamos que, a la hora de invertir, se debe aplicar un estilo de gestión activa de forma que la selección de activos se convierta en la fuente principal de rentabilidad potencial y alfa, dejando de lado al mismo tiempo los enfoques pasivos que se basan en un descenso perpetuo de los tipos de interés y donde la ponderación del índice (beta) es lo que determina por el inversor en última instancia la selección de los activos.

La importancia de la gestión activa

En los últimos doce años, los estímulos monetarios sostenidos —tipos de interés más bajos dirigidos a mantener a flote las economías tras la crisis financiera de 2007-2008— han facilitado a los gestores de renta fija obtener rentabilidades. El efecto sistémico en todo el mercado (beta) superó las aportaciones a la rentabilidad de los factores idiosincráticos (alfa) (Gráfico 1). Al caer las rentabilidades, los precios de los bonos subieron en general, de modo que tan solo invertir en el mercado de bonos bastaba para obtener rentabilidades decentes.

 
 
 
Gráfico 1: Paso de beta a alfa
 

Este gráfico es solo para fines ilustrativos.

 
 

Todo eso ha cambiado. Hoy por hoy, los tipos de interés rondan el 0% (incluso son negativos en algunos países) y ya no basta simplemente "estar en el mercado". Hacer elecciones activas en torno al posicionamiento en duración, sectores, crédito y curva de rentabilidades es más importante que nunca: tomar decisiones erróneas o, lo que es peor, no tomar ninguna decisión pueden hacer que no aprovechemos oportunidades o suframos pérdidas.

La avalancha de la beta ha acabado

Las políticas de estímulo que impulsaron los rendimientos de la renta fija de manera indiscriminada en los diferentes mercados, a lo cual nos referimos como "la avalancha de beta", han regresado al punto en que la "beta fácil" ya no es una estrategia de inversión viable. Sin embargo, deben seguirse con asiduidad las decisiones de política en curso, pues resulta complicado predecir con certeza qué efectos supondrán para los diferentes mercados.

 
 

La era de dominio de la beta en realidad se remonta a mucho antes de la crisis financiera de 2007-2008. El descenso de las rentabilidades lleva casi cuarenta años siendo un importante puntal para el rendimiento de la renta fija. De hecho, de 1989 a 2017, el índice Bloomberg Barclays U.S. Aggregate Bond se anotó una rentabilidad anual media del 6,4%. De este rendimiento, el 95% se derivaba de la duración, es decir, el efecto de la beta de la caída de las rentabilidades en el conjunto de los mercados de renta fija1.

Unos años antes de la pandemia de 2020, ya había comenzado el giro de beta a alfa como el impulsor dominante de las rentabilidades y pensábamos que el paso suponía realmente el comienzo de una nueva era para la renta fija. A principios de 2018, casi todos los bancos centrales más importantes habían finalizado o comenzaban a poner fin a sus programas de expansión monetaria. Al comparar las rentabilidades de los índices en 2018 y 2019 junto con los rendimientos registrados durante los 10 años de estímulos monetarios (2008-2017), comprobamos que estamos ante una nueva era: el cese de los estímulos antes de la crisis actual ha ralentizado el motor de beta que había impulsado las rentabilidades en años anteriores (Gráfico 2).

 
 
 
Gráfico 1: Paso de beta a alfa
 

Fuente: Morgan Stanley Investment Management. Datos a 29 de mayo de 2020. La rentabilidad de los índices se facilita con fines meramente ilustrativos y no pretende describir el rendimiento de una inversión concreta. La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros. Las rentabilidades correspondientes a periodos inferiores a un año son acumuladas (no anualizadas). Consulte el apartado de Información importante para conocer las Consideraciones sobre riesgos y las definiciones de los índices.

Las inversiones entrañan riesgos, incluida la posible pérdida del capital principal. En general, las inversiones en renta fija están sujetas al riesgo de crédito y de tipos de interés. Las inversiones en alta rentabilidad pueden entrañar un mayor riesgo de crédito y de liquidez. Los títulos extranjeros están sujetos a riesgos cambiarios, políticos, económicos y de mercado. Los riesgos de invertir en países de mercados emergentes son mayores que los riesgos asociados en general a inversiones en países desarrollados extranjeros. Los inversores deben revisar minuciosamente los riesgos de cada clase de activo antes de invertir. 

 
 
"
Creemos firmemente en una gestión activa centrada en la selección de activos, lejos de un enfoque pasivo basado en una caída perpetua de los tipos de interés.
 
 
 

Tan solo estar en el mercado y aprovechar la "beta fácil" ya no bastaba y, dados los programas de estímulo actuales, sigue sin bastar. Creemos que la única certeza una vez pase la pandemia es que las valoraciones de los activos terminarán por normalizarse, pasando a niveles coherentes con sus cualidades fundamentales idiosincráticas. Este regreso a la normalidad significa en última instancia que, para obtener rentabilidades competitivas, los gestores deberán identificar y aprovechar esas cualidades.

En esta nueva era, la renta fija conserva su función diversificadora

A medida que avanza el cambio hacia rentabilidades impulsadas por alfa, los inversores pueden naturalmente verse tentados a cuestionar la validez de los bonos como elementos de diversificación. Algunos análisis muestran que las correlaciones negativas entre las acciones y los bonos, que sugieren los sólidos beneficios de la diversificación, están asociadas con una política monetaria acomodaticia. Dado que la era de política monetaria acomodaticia posiblemente se revierta en algún momento una vez se supere la pandemia, sería lógico que los inversores cuestionaran las ventajas de diversificación de la renta fija de cara al futuro.

Nuestra respuesta, de manera inequívoca, es que los bonos seguirán desempeñando una función fundamental en la diversificación de la cartera durante muchos años, tanto en la nueva era como a lo largo de los cambiantes ciclos del mercado. En nuestra opinión, sin embargo, la gestión activa cualificada será crucial para generar rentabilidades positivas y crear esos beneficios de diversificación.

Desafío: Existe poca protección de las rentabilidades

Creemos que será posible obtener rendimientos competitivos a través de la renta fija, aunque requerirá una mayor habilidad que en años anteriores. Uno de los mayores desafíos será gestionar el riesgo de tipos de interés cuando prácticamente no exista protección de las rentabilidades para amortiguar los efectos de la subida de tipos más adelante.

Una comparación al respecto es útil. En el periodo anterior a la crisis financiera, cuando los tipos de interés eran más altos —e incluso remontándonos a la década de 1980—, una asignación genérica a renta fija con grado de inversión ofrecía propiedades de rentabilidad y diversificación porque los rendimientos de los bonos eran simplemente mucho más elevados. En la década de 1990, por ejemplo, un inversor podía comprar bonos corporativos con calificación A con rendimientos medios superiores al 7%. Esos bonos podían absorber un alza de aproximadamente 130 puntos básicos de los rendimientos del Tesoro estadounidense antes de incurrir en pérdidas de rentabilidad absoluta.

Ese tipo de protección de las rentabilidades ha dejado de existir en la actualidad. De hecho, un aumento de poco más de 50 puntos básicos de las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense podría provocar pérdidas de rentabilidad absoluta en el mercado actual, sin variación del resto de factores (Gráfico 3).

 
 
 
Gráfico 3: No es igual sin la protección de los tipos de interés
 

Fuente: Bloomberg Barclays A-rated Corporate Bond Index. Datos a 30 de junio de 2020. Los datos mostrados para la década de 1990 son una media de 1990-1999. Este análisis de sensibilidad a los tipos de interés se lleva a cabo de forma neutral con respecto al diferencial.

La rentabilidad de los índices se facilita con fines meramente ilustrativos y no pretende describir el rendimiento de una inversión concreta. La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros. Consulte el apartado de Información importante para conocer las Consideraciones sobre riesgos y las definiciones de los índices. Las previsiones/estimaciones se basan en las condiciones de mercado vigentes, están sujetas a cambios y podrían no llegar a materializarse.

 
 

No insinuamos de ningún modo que las rentabilidades vayan a aumentar a corto plazo. Lo que sugerimos es que en algún momento tras la pandemia podríamos aproximarnos a un punto de inflexión. Como pensamos, la disminución estructural de las rentabilidades terminará por llegar a su fin y las rentabilidades de los bonos pueden repuntar desde mínimos y tender al alza en los próximos años.

 
 
"
Defendemos poseer un fondo de bonos de gestión activa frente a bonos concretos porque puede reducir el riesgo de concentración.
 
 
 

Virar hacia el alfa requiere un cambio de estrategia

En este entorno, donde la beta del mercado aporta poco valor o incluso lastra las rentabilidades, acceder a fuentes de rendimiento basadas en alfa es fundamental. Aquí es donde los inversores deben tomar decisiones entre las diferentes estrategias que pueden elegir.

A un lado del espectro se encuentran las populares estrategias de índices de gestión pasiva que se basan únicamente en la beta como fuente de rentabilidad. En el otro lado, están las estrategias activas no indexadas (como las que nosotros gestionamos), que ofrecen el potencial de también generar alfa a través de un análisis en profundidad de la duración, los sectores, los diferenciales de crédito y la estructura de la curva de rentabilidades (Gráfico 4).

 
 
 
Gráfico 4: Añadiendo alfa
 

Fuente: Morgan Stanley Investment Management. Datos a 30 de junio de 2020. Esta información se facilita con fines meramente ilustrativos y no es exhaustiva.

 
 

En nuestra opinión, solo aprovechando estas oportunidades más idiosincráticas en los mercados globales, los inversores pueden lograr alfa. Dadas las condiciones actuales del mercado, creemos que las rentabilidades de las decisiones orientadas a alfa pueden superar las rentabilidades de la mera exposición al mercado, es decir, la beta. Por esta razón, creemos que es el momento de que los inversores consideren aumentar sus asignaciones a estrategias de renta fija centradas en alfa.

Las condiciones correctas para obtener alfa

Es sencillo gestionar con arreglo a la beta del mercado, pero el alfa es una materia prima escasa que requiere de gran atención. La generación de alfa es una cuestión delicada: Los gestores deben contar con los recursos de análisis y la infraestructura adecuados para respaldar su capacidad de encontrar alfa.

Los grandes gestores de activos pueden tener problemas para generar alfa porque es posible que no puedan garantizar suficientes bonos individuales para cubrir sus necesidades. Para compensarlo, con frecuencia pueden depender de derivados para obtener una exposición sintética.

Estos derivados normalmente se comportan como índices y, por tanto, están en gran medida impulsados por la beta, lo cual en la práctica supera el propósito de las estrategias activas de búsqueda de alfa. La dependencia de los derivados también puede ser costosa y no es un sustituto de una cartera duradera de valores reales.

En general, defendemos poseer un fondo de bonos de gestión activa frente a bonos concretos porque puede reducir el riesgo de concentración. El fondo puede poseer una ventaja medible al ofrecer diversificación entre una amplia gama de sectores. Estos beneficios de diversificación son difíciles de replicar solo poseyendo una serie de bonos individuales, incluso en una estrategia escalonada (que mantenga bonos concretos de diferentes vencimientos).

Conclusión: Una nueva era requiere un enfoque hacia alfa

Actualmente, los mercados de renta fija posiblemente permanezcan en un entorno de tipos de interés bajos en el futuro previsible. El motor de beta ya no tiene potencia al haber desaparecido el entorno de caída de los tipos de los últimos 40 años. Para que los tipos sigan cayendo, Estados Unidos tendrá que entrar en negativo, lo cual no percibimos como viable o posible. A nuestro juicio, las ventajas de diversificación de la renta fija permanecen intactas, pero los inversores ya no pueden confiar en las estrategias pasivas que dependen de la beta para obtener rentabilidades competitivas.

En nuestra opinión, esta nueva era posterior a la crisis financiera global y la pandemia, requiere un cambio de mentalidad. Ahora más que nunca, los inversores deberán explorar estrategias centradas en alfa y con gestión activa con el fin de lograr un resultado competitivo. Estas estrategias las deben supervisar gestores capacitados y experimentados que tengan la libertad de ajustar dinámicamente sus carteras en un esfuerzo por extraer valor del posicionamiento en duración, análisis de crédito y sectores, exposición a la curva de rentabilidades y selección de valores. Pensamos que las elecciones que los inversores en renta fija tomen hoy tendrán repercusiones significativas para la rentabilidad y la diversificación de cara al futuro.

 
 

1 Datos del índice Bloomberg Barclays U.S. Aggregate Bond (1989-2017)

2 Riesgo sistémico y valor sistemático: “The correlation of equity and bond returns” http://www.sr-sv.com/the-correlation-of-equity-and-bond-returns/


 
 

Consideraciones sobre riesgos

La diversificación no garantiza la obtención de beneficios ni la protección frente a pérdidas cuando los mercados caen. No existe garantía de que una cartera vaya a alcanzar su objetivo de inversión. Las carteras están expuestas al riesgo de mercado, que es la posibilidad de que los valores de mercado de los títulos de la cartera bajen, por lo que podrían ser inferiores al importe que usted pagó por ellos. Los valores de mercado pueden cambiar a diario por acontecimientos económicos y de otro tipo (por ejemplo, catástrofes naturales, crisis sanitarias, atentados terroristas, conflictos y disturbios) que afecten a mercados, países, compañías o gobiernos. Resulta difícil predecir el momento en que se producirán tales acontecimientos, así como su duración y sus posibles efectos adversos (por ejemplo, para la liquidez de las carteras). En consecuencia, su inversión en esta cartera podrá comportar pérdidas. Tenga en cuenta que esta cartera puede estar sujeta a determinados riesgos adicionales.

Los títulos de renta fija están sujetos a la capacidad del emisor de realizar puntualmente los pagos del capital principal y los intereses (riesgo de crédito), a las variaciones de los tipos de interés (riesgo de tipos de interés), a la solvencia del emisor y a la liquidez del mercado en general (riesgo de mercado). En el entorno actual de subidas de los tipos de interés, los precios de los bonos pueden caer y dar lugar a periodos de volatilidad y a aumentos de los reembolsos en las carteras. Los títulos más a largo plazo pueden ser más sensibles a las variaciones de los tipos de interés. En un entorno de caídas de los tipos de interés, la cartera puede generar menos ingresos. Los bonos de titulización hipotecaria y los bonos de titulización de activos son sensibles al riesgo de amortización anticipada y a un mayor riesgo de impago y podrían ser difíciles de valorar y de vender (riesgo de liquidez). Asimismo, están sujetos a riesgos de crédito, de mercado y de tipos de interés. Ciertos títulos de deuda pública estadounidense comprados por la estrategia, tales como los emitidos por Fannie Mae y Freddie Mac, carecen de la garantía del prestigio y la solvencia de Estados Unidos. Es posible que estos emisores no tengan los fondos para atender sus obligaciones de pago en el futuro. Los títulos de alta rentabilidad (bonos basura) son valores con calificaciones más bajas que pueden entrañar un mayor riesgo de crédito y de liquidez. Los préstamos de bancos públicos están sujetos al riesgo de liquidez y al riesgo de crédito de los títulos con calificaciones inferiores. Los títulos extranjeros están sujetos a riesgos cambiarios, políticos, económicos y de mercado. Los riesgos de invertir en países de mercados emergentes son mayores que los riesgos asociados a inversiones en países desarrollados extranjeros. Los títulos de deuda soberana están sujetos al riesgo de impago. Los instrumentos derivados pueden incrementar las pérdidas de forma desproporcionada y tener un impacto significativo en la rentabilidad. También pueden estar sujetos a riesgos de contraparte, liquidez, valoración, correlación y de mercado. Los títulos restringidos e ilíquidos pueden ser más difíciles de vender y de valorar que los títulos que cotizan en mercados organizados (riesgo de liquidez).

 
jim.caron
Gestor del fondo
Global Fixed Income
 
 
 
 

DEFINICIONES DE ÍNDICES

El índice Bloomberg Barclays Euro Aggregate Corporate (European Investment Grade) tiene como objetivo reflejar el rendimiento del mercado de bonos corporativos con grado de inversión denominados en EUR.

El índice Bloomberg Barclays Global Aggregate Hedged USD proporciona un indicador general de los mercados globales de deuda de tipo fijo con grado de inversión. La rentabilidad total se muestra con cobertura en USD.

El índice Bloomberg Barclays Global High Yield Corporate (Global High Yield) es un indicador multidivisa del mercado global de deuda corporativa de alta rentabilidad. La denominación del índice de referencia cambió de “Barclays Global High Yield - Corporate” a “Bloomberg Barclays Global High Yield - Corporate” el 24 de agosto de 2016.

El índice Bloomberg Barclays U.S. Corporate (U.S. Investment Grade) es un índice de referencia general que mide el mercado de bonos corporativos con grado de inversión, de tipo fijo y sujetos a fiscalidad.

El índice Bloomberg Barclays U.S. Mortgage-Backed Securities (Asset-Backed Securities) sigue la evolución de bonos de titulización hipotecaria pass-through de agencia (hipotecas de tipo ajustable tanto a tipo fijo como híbridas) garantizados por Ginnie Mae (GNMA), Fannie Mae (FNMA) y Freddie Mac (FHLMC). El índice se elabora agrupando conjuntos de bonos de titulización hipotecaria individuales con entrega por determinar en agregados o genéricos basados en programas, cupones y años de emisión. Introducidos en 1985, los índices de tipo fijo de GNMA, FHLMC y FNMA correspondientes a títulos a 30 y 15 años se antedataron a enero de 1976, mayo de 1977 y noviembre de 1982, respectivamente. En abril de 2007, se incorporaron al índice los bonos pass-through de hipotecas a tipo ajustable híbridas de agencia.

La deuda de mercados emergentes está representada por un índice de referencia mixto (combinación con idéntica ponderación 1/3%) de los índices JP Morgan EMBI Global, JP Morgan CEMBI Broad Diversified y JP Morgan GBI-EM Global Diversified. El índice JP Morgan Emerging Markets Bond Global sigue la rentabilidad total de instrumentos de deuda externa negociados en los mercados emergentes y es una versión ampliada del EMBI+. Al igual que el EMBI+, el EMBI Global incluye bonos Brady, préstamos y eurobonos denominados en USD con un valor nominal en circulación de, al menos, 500 millones de USD. El índice JP Morgan Corporate Emerging Markets Bond Index Broad Diversified es un índice de referencia de bonos corporativos líquidos de mercados emergentes globales que sigue la evolución de bonos corporativos denominados en USD emitidos por entidades de mercados emergentes. El índice JP Morgan Government Bond Index-Emerging Markets Global Diversified es un índice de referencia global, líquido y ponderado por la capitalización de mercado de bonos corporativos de mercados emergentes denominados en USD representativos de Asia, América Latina, Europa y Oriente Medio/África.

El índice JP Morgan Global Government Bond (Global Government Bonds) es un índice de renta fija ponderado por el valor de mercado compuesto por deuda pública de países desarrollados.

DEFINICIONES

El alfa (de Jensen) es una medida de la rentabilidad ajustada por el riesgo que representa la rentabilidad media de una cartera o una inversión con respecto a la prevista por el modelo de valoración de los activos financieros (CAPM) dadas la beta de la cartera o la inversión y la rentabilidad media del mercado. Antes del 30 de junio de 2018, el alfa se calculaba como la rentabilidad relativa positiva del fondo con respecto al índice de referencia. La beta es una medida de la volatilidad relativa de un valor o una cartera frente a los movimientos ascendentes o descendentes del mercado.

INFORMACIÓN IMPORTANTE

La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros. Las rentabilidades que se mencionan en el comentario son las de índices representativos y no pretenden describir el rendimiento de una inversión concreta.

Los puntos de vista, las opiniones, los pronósticos y las estimaciones aquí expresados pertenecen al autor o al equipo de inversión en la fecha de elaboración de este documento y podrán variar en cualquier momento debido a las condiciones de mercado o económicas o de otro tipo. Además, tales puntos de vista no se actualizarán o revisarán de otro modo con el fin de recoger la información disponible o las circunstancias existentes y los cambios que se produzcan después de la fecha de publicación. Los puntos de vista expresados no reflejan los de todos los gestores de carteras de Morgan Stanley Investment Management (MSIM) ni los de la compañía en conjunto y podrían no plasmarse en todos los productos y las estrategias que ofrece.

Las previsiones y/o las estimaciones que se facilitan en este documento pueden variar y no llegar a materializarse. La información relativa a rentabilidades de mercado previstas y perspectivas de mercado se basa en los estudios, los análisis y las opiniones de los autores. Estas conclusiones son de naturaleza especulativa y no tienen como fin predecir la rentabilidad futura de ningún producto concreto de Morgan Stanley Investment Management.

Algunos de los datos que aquí se incluyen se basan en información obtenida de terceros considerados fiables. Sin embargo, no hemos verificado dicha información, por lo que no formulamos declaración alguna con respecto a su precisión o su integridad

El presente documento es una comunicación general que no es imparcial y toda la información provista se ha elaborado exclusivamente a efectos ilustrativos y formativos y no constituye una oferta o una recomendación para comprar o vender títulos concretos ni para adoptar una estrategia de inversión determinada. La información recogida en el presente documento no se ha elaborado atendiendo a las circunstancias particulares de ningún inversor y no constituye asesoramiento de inversión ni debe interpretarse en modo alguno como asesoramiento fiscal, contable, jurídico o regulatorio. Por consiguiente, antes de tomar una decisión de inversión, los inversores deben consultar a un asesor jurídico y financiero independiente para que les informe, entre otros aspectos, de las consecuencias fiscales de dicha inversión.

Esta comunicación no es un producto del departamento de análisis de Morgan Stanley y no debe considerarse una recomendación basada en análisis. La información aquí recogida no se ha elaborado de conformidad con los requisitos legales establecidos para promover la independencia del análisis de inversiones y no está sujeta a ninguna prohibición de negociación antes de la difusión del análisis de inversiones.

DISTRIBUCIÓN

La presente comunicación se dirige exclusivamente a personas que residan en jurisdicciones donde la distribución o la disponibilidad de la información que aquí se recoge no vulneren las leyes o los reglamentos locales y solo se distribuirá entre estas personas.

No existen garantías de que una estrategia de inversión vaya a funcionar en todas las condiciones de mercado, por lo que cada inversor debe evaluar su capacidad para invertir a largo plazo, especialmente, en periodos de retrocesos en el mercado. Antes de invertir, los inversores deben consultar minuciosamente el documento de oferta correspondiente de la estrategia o del producto. Hay diferencias importantes en la forma de ejecutar la estrategia en cada uno de los vehículos de inversión.

Irlanda: Morgan Stanley Investment Management (Ireland) Limited. Domicilio social: The Observatory, 7-11 Sir John Rogerson's Quay, Dublín 2 (Irlanda). Inscrita en Irlanda con el número de sociedad 616662. Regulada por el Banco Central de Irlanda. Reino Unido: Morgan Stanley Investment Management Limited está autorizada y regulada por la Autoridad de Conducta Financiera. Inscrita en Inglaterra. Número de registro: 1981121. Domicilio social: 25 Cabot Square, Canary Wharf, Londres E14 4QA. Dubái: Morgan Stanley Investment Management Limited (Representative Office, Unit Precinct 3-7th Floor-Unit 701 and 702, Level 7, Gate Precinct Building 3, Dubai International Financial Centre, Dubái, 506501 (Emiratos Árabes Unidos). Teléfono: +97 (0)14 709 7158). Alemania: Morgan Stanley Investment Management Limited Niederlassung Deutschland, Grosse Gallusstrasse 18, 60312 Fráncfort del Meno (Alemania) (Gattung: Zweigniederlassung [FDI] gem. § 53b KWG). Italia: Morgan Stanley Investment Management Limited, Milan Branch (Sede Secondaria di Milano) es una sucursal de Morgan Stanley Investment Management Limited, sociedad inscrita en el Reino Unido, autorizada y regulada por la Autoridad de Conducta Financiera y con domicilio social en 25 Cabot Square, Canary Wharf, Londres, E14 4QA. Morgan Stanley Investment Management Limited Milan Branch (Sede Secondaria di Milano), con sede en Palazzo Serbelloni, Corso Venezia, 16, 20121 Milán (Italia), se encuentra inscrita en Italia con el número de sociedad y de IVA 08829360968. Países Bajos: Morgan Stanley Investment Management, Rembrandt Tower, 11th floor, Amstelplein 1, 1096HA (Países Bajos). Teléfono: 31 2-0462-1300. Morgan Stanley Investment Management es una sucursal de Morgan Stanley Investment Management Limited. Morgan Stanley Investment Management Limited está autorizada y regulada por la Autoridad de Conducta Financiera en el Reino Unido. Suiza: Morgan Stanley & Co. International plc, London, Zurich Branch. Autorizada y regulada por la Eidgenössische Finanzmarktaufsicht (“FINMA”). Inscrita en el registro mercantil de Zúrich con el número CHE-115.415.770. Domicilio social: Beethovenstrasse 33, 8002 Zúrich (Suiza). Teléfono +41 (0) 44 588 1000. Fax: +41 (0) 44 588 1074.

Hong Kong: Este documento lo emite Morgan Stanley Asia Limited para utilizarse en Hong Kong y únicamente podrá facilitarse a “inversores profesionales”, según se define este término en la Ordenanza de valores y futuros (Securities and Futures Ordinance) de Hong Kong (capítulo 571). El contenido de este documento no lo ha revisado ni aprobado ninguna autoridad reguladora, ni siquiera la Comisión de Valores y Futuros de Hong Kong. En consecuencia, salvo en casos de exención conforme a la legislación pertinente, este documento no podrá emitirse, facilitarse, distribuirse, dirigirse ni ofrecerse al público en Hong Kong. Singapur: Este documento no debe considerarse una invitación de suscripción o adquisición, directa o indirectamente, dirigida al público o a cualquier persona concreta de este en Singapur, salvo a (i) inversores institucionales conforme al artículo 304 del capítulo 289 de la Ley de valores y futuros (Securities and Futures Act, “SFA”) de Singapur, (ii) “personas relevantes” (incluidos inversores acreditados) de conformidad con el artículo 305 de la SFA, y de acuerdo con las condiciones especificadas en el artículo 305 de la SFA, o (iii) de otro modo de conformidad y de acuerdo con las condiciones de cualquier otra disposición aplicable de la SFA. Australia: Esta publicación la distribuye en Australia Morgan Stanley Investment Management (Australia) Pty Limited, ACN: 122040037, AFSL n.º 314182, que acepta la responsabilidad de su contenido. Esta publicación y cualquier acceso a ella están dirigidos exclusivamente a “clientes mayoristas”, según el significado que se le atribuye a este término en la Ley de sociedades (Corporations Act) de Australia.

Japón: Este documento se distribuye en relación con el negocio de Morgan Stanley Investment Management (Japan) Co., Ltd. (“MSIMJ”) con respecto a contratos de gestión discrecional de inversiones y contratos de asesoramiento de inversiones. Este documento no se concibe como una recomendación o invitación para llevar a cabo operaciones ni ofrece ningún instrumento financiero concreto. En virtud de un contrato de gestión de inversiones, con respecto a la gestión de activos de un cliente, el cliente ordena políticas de gestión básicas por adelantado y encarga a MSIMJ que tome todas las decisiones de inversión con base en un análisis del valor de los títulos, entre otros factores, y MSIMJ acepta dicho encargo. El cliente deberá delegar en MSIMJ las facultades necesarias para realizar inversiones. MSIMJ ejerce las facultades delegadas con base en las decisiones de inversión de MSIMJ y el cliente se abstendrá de emitir instrucciones concretas. La gestión de activos fiduciarios está sujeta a riesgos tales como el riesgo de variación en los precios de las acciones u otros valores incorporados en los activos fiduciarios. Entre otros riesgos se incluyen el riesgo de crédito, el riesgo de liquidez, el riesgo cambiario, el riesgo asociado con derivados y el riesgo de país. Todas las ganancias y pérdidas que surgen de la gestión de los activos fiduciarios pertenecen a los clientes; el principal no está garantizado y pueden producirse pérdidas del principal. Antes de invertir, estudie los objetivos de inversión y la naturaleza de los riesgos. Se aplicará una comisión de asesoramiento de inversiones por contratos de asesoramiento de inversiones o contratos de gestión de inversiones, en proporción al plazo del contrato y en función de la cantidad de activos objeto del contrato, multiplicada por cierto tipo (como máximo, del 2,20% anual, impuestos incluidos). Además, en el caso de algunas estrategias, puede aplicarse una comisión de contingencia, además de la comisión que se menciona anteriormente. En lo respecta a otros costes, también pueden incurrirse en gastos indirectos, como comisiones de intermediación de valores registrados, costes requeridos para transacciones de futuros u opciones, costes de custodia de valores, etc. Dado que estos gastos y comisiones varían en función del contrato y otros factores, MSIMJ no puede indicar los tipos o los límites máximos, entre otros elementos, por adelantado. Los clientes deben leer minuciosamente los documentos que se facilitan antes de la suscripción de un contrato de gestión de inversiones antes de formalizarlo. Este documento lo distribuye en Japón MSIMJ, sociedad inscrita con el número 410 (Dirección de la oficina financiera local de Kanto [sociedades de instrumentos financieros]), afiliación: The Investment Trusts Association, Japan, Japan Investment Advisers Association y Type II Financial Instruments Firms Association.

Estados Unidos: Una cuenta gestionada por separado podría no ser adecuada para todos los inversores. Las cuentas gestionadas por separado según la estrategia incluyen diversos títulos y no reproducirán necesariamente la rentabilidad de un índice. Antes de invertir, estudie minuciosamente los objetivos de inversión, los riesgos y las comisiones de la estrategia. Se requiere un nivel mínimo de activos. Para conocer información importante sobre el gestor de inversiones, consulte la parte 2 del formulario ADV.

Antes de invertir, estudie minuciosamente el objetivo de inversión, los riesgos, las comisiones y los gastos del fondo. En el folleto, figuran esta y otra información sobre el fondo. Para obtener un folleto, descárguelo de morganstanley.com/im o llame al 1-800-548-7786. Lea el folleto detenidamente antes de invertir.

Morgan Stanley Distribution, Inc. interviene como distribuidor de los fondos de Morgan Stanley.

SIN SEGURO DE LA FDIC | SIN GARANTÍA BANCARIA | POSIBLES PÉRDIDAS DE VALOR | SIN LA GARANTÍA DE NINGUNA AGENCIA DEL GOBIERNO FEDERAL | NO ES UN DEPÓSITO

INFORMACIÓN IMPORTANTE

EMEA: Esta comunicación la emite Morgan Stanley Investment Management Limited (“MSIM”). Autorizada y regulada por la Autoridad de Conducta Financiera. Inscrita en Inglaterra con el número 1981121. Domicilio social: 25 Cabot Square, Canary Wharf, Londres E14 4QA.

Los índices no están gestionados y no incluyen gastos, comisiones o gastos de suscripción. No es posible invertir directamente en un índice. La propiedad intelectual de los índices que se mencionan en este documento (incluidas las marcas comerciales registradas) corresponde a sus concedentes de licencia. Los concedentes de licencia no patrocinan, respaldan, venden ni promocionan en modo alguno ningún producto basado en índices, por lo que no tendrán responsabilidad alguna a este respecto.

MSIM no ha autorizado a intermediarios financieros a utilizar o distribuir este documento, salvo que dichas utilización y distribución se lleven a cabo de conformidad con las leyes y los reglamentos aplicables. Además, los intermediarios financieros deberán comprobar por sí mismos que la información recogida en este documento es adecuada para las personas destinatarias, teniendo en cuenta sus circunstancias y sus objetivos. MSIM no será responsable del uso o el uso inapropiado de este documento por cualesquiera tales intermediarios financieros y declina toda responsabilidad al respecto.

Este documento podrá traducirse a otros idiomas. Cuando se haga tal traducción, la versión en inglés se considerará definitiva. En caso de discrepancias entre la versión en inglés y cualquier versión de este documento en otro idioma, prevalecerá la versión en inglés.

No podrá reproducirse, copiarse o transmitirse la totalidad o parte de este documento y tampoco podrá divulgarse su contenido a terceros sin el consentimiento expreso por escrito de MSIM.

Morgan Stanley Investment Management es la división de gestión de activos de Morgan Stanley.

Toda la información que figura en este documento es propia y cuenta con la protección de la legislación sobre derechos de autor.

 

It is important that users read the Terms of Use before proceeding as it explains certain legal and regulatory restrictions applicable to the dissemination of information pertaining to Morgan Stanley Investment Management's investment products.

The services described on this website may not be available in all jurisdictions or to all persons. For further details, please see our Terms of Use.


Privacy & Cookies    •    Terms of Use

©  Morgan Stanley. All rights reserved.